Pero qué lo sustituirá teatro_del_absurdo - Madrid - 05/12/2007 18:30:54
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Inicio aquí un juego que tendrá caducidad en 18 publicaciones, una por cada línea de un poema de Jean Arp que me ha parecido maravilloso por lo que encierra cada frase en sí, por sí misma, que viene a continuación y que sirve como guía.
Al que le apetezca participar sólo tendrá que utilizar la frase que corresponde a cada verso para escribir un pequeño texto, en prosa o verso que la incluya, únicamente siguiendo el orden en cada publicación de la línea que corresponda. En este caso utilizando la primera.
Pero qué lo sustituirá
De la cima de la mesa caen las alas
Como hojas de tierra
Ante los labios
En las alas es de noche
Y entre las alas faltan las cadenas saltarinas
El esqueleto de la luz vacía los frutos
El cuerpo de los besos no se despertará nunca
Nunca era real
El mar de las alas mece esta lágrima
La campana habla con la cabeza
Y los dedos nos conducen a través de los campos del aire
Hacia los nidos de los ojos
Ahí se fundan los nombres
Pero qué lo sustituirá
En lo alto de los cielos
Ni sueño ni vigilia
Ya que las tumbas son más claras que los días
Aquel escenario otrora repleto de transeúntes se ha convertido en mudo testigo de su propio abandono. La vereda firme, erguida entre árboles caducos guiaba hacia una verja amarilleada por el paso del tiempo. Tras ella, un antiguo caserón albergaba un teatro, el Teatro del Absurdo, como rezaba un hermoso cartel. Sorprendentemente me topé con un cuidado jardín, del que más tarde descubriría a su cuidador.
Aquel lugar había sido centro de reunión de un pequeño grupo de amigos, apenas una docena de mentes inquietas, que no se conformaban con abandonarse a la rutina del escaso ocio que ofrecía el pueblo.
Sobre las tablas gastadas de la habitación más amplia, el salón, habían construido una tarima sobre la que improvisar historias, en un arrojado intento de emular al polémico Cabaret Voltaire que triunfaba en Zurich, allá por 1916.
Así que lo que comenzó como un inocente juego entre amigos, acabó convirtiéndose a los ojos de sus vecinos en un lugar extraño, demonizado sin razón por sus propias familias, que veían en aquellas reuniones un intento alocado de escapar de la realidad y una burla de las obligaciones mundanas de la gente de bien.
Esto es lo único interesante que ha sucedido en la familia de mi padre, cuando falleció, hace aproximadamente un año, me pidió que visitara la casa abandonada de mi abuelo, de la que conocía su existencia pero no su pasado lúdico.
Y allí me dirigí en un momento agrio de mi vida, en el que había decidido escapar de la asfixia que me rodeaba, conociendo pequeños trazos de la historia, con el ansia de buscar un entretenimiento fútil que alejase mi cabeza de mi propio yo, y de Martina, la mujer que había conseguido llevarme casi a la locura.
Mientras planificaba mi viaje hacia a la casa, mi mente no paraba de pensar en el tiempo perdido, en el dolor, pero disfrutaba ante la incertidumbre del futuro y musitaba repetidamente, pero qué lo sustituirá, qué lo sustituirá de ahora en adelante..
[Mi historia continuará en la siguiente publicación]
y aquél que otrora fuera ángel
hoy se siente animal.
No es más naturaleza
la carne mortal del alma
que el tibio plumaje celestial.
Se sabe al fin ser finito
y los sueños que un día imaginó
son ahora matriz de su sino.
Mas jamás nadie le enseñó
que ser humano conlleva ser hijo de destino.
La sangre le rompe el tímpano
naciendo el nuevo deseo:
primeo ángel
y luego títere de hueso.
De la cima de la mesa caen las alas
y una cínica sonrisa
quebranta el hilo de plata.
COMO HOJAS DE TIERRA
(escena en un apartamento de revista)
Mara: (con una vomitona en el escote) ¡Mira lo que me has hecho, imbécil!, ¡Vuelve con la puta de tu madre!
Yul Brynner: Es que no me entiendes, me tratas... ésto parece filmado por Bergman o algo... Joder, joder...
Mara: Como el jodido, Almodóvar... ¿no te jode?
Yul Brynner: Por favor, ponte en mi lugar, he ido y...
Mara: (rebuscando disimuladamente en un cajón) Capullo, estás demasiado borracho, ¿Como te atreves?
Yul Brynner: (se balancea hacia un lado) No se qué puedes pensar ahora de mi... en fin, yo...
Mara: Después de tu muerte, millones de mariposas tomarán Portland por la fuerza
Yul Brynner: perdóname, te lo suplico
(Mara se abalanza violentamente sobre él pretendiendo clavarle unas afiladas tijeras doradas en el cráneo,
pero Yul Brynner logra sujetarle la muñeca, el forcejeo dura décadas).
Mara (Rommie Schnneider)
Yul Brinner (Tomás)
La puta de su madre (Chus Lampreave)
dedicado a un gran vecino, amigo y figura: John Balan (d.e.p.)